(In)Seguridad en Countries y Barrios Cerrados.


Una mujer que dormía junto a sus dos hijas en su casa de un barrio cerrado del partido de Tigre fue sorprendida por un delincuente apuntándole con un arma.

Un grupo de delincuentes ingresaron a un country de Pilar cortando el alambrado perimetral, robaron tres casas y se retiraron sin ser detectados por el servicio de seguridad.

Se concretó un Robo a tres casas de un conocido country de zona norte seguido de una toma de rehenes y un enfrentamiento con la policía.

Dos ladrones irrumpieron en una vivienda de un country de Campana realizando un disparo de advertencia para neutralizar al propietario de la vivienda.

Todos estos casos son reales y son solo una pequeña muestra de la delincuencia que ha tomado a countries y barrios cerrados como su principal blanco durante los últimos años.

Una breve recorrida de los títulos de los principales diarios nacionales pone de manifiesto que este tipo de robos han presentado un incremento casi exponencial en los últimos años y parece ser una tendencia sostenida.

Los casos antes mencionados parece indicar que, la búsqueda de seguridad que motivó el auge y crecimiento de los countries y barrios cerrados en los años 90, se convierte hoy en un problema y lo que antes parecía ser efectivo para convertir estos lugares en un ámbito seguro (rejas, paredes, circuitos de CCTV, control parcial del perímetro y una diagramación básica del control de acceso) ha demostrado generar una falsa sensación de seguridad y no ser suficiente para proteger la seguridad física y patrimonial de sus habitantes.

Los delincuentes experimentados no son intimidados por el uniforme o las armas que porta el servicio de seguridad. Ellos saben evaluar los puntos vulnerables de su seguridad y atacar en el mejor lugar y momento.

 

Analizando brevemente la reacción de los sistemas de seguridad en los countries y barrios cerrados ante hechos delictivos, se observa que la seguridad de la mayoría de estos barrios está diagramada desde una perspectiva Pasiva/Reactiva orientada exclusivamente a controlar el perímetro y los principales accesos.

Este esquema de seguridad es utilizado habitualmente por las empresas tradicionales de seguridad cayendo, muchas veces, en una perspectiva ritualista de la seguridad sin prestar atención a los riesgos concretos que pueden afectar al habitante promedio de estos espacios.

Esta seguridad es pasiva debido a que se encuentra a la espera de algún evento crítico (robo, toma de rehenes, secuestro) pero no se dedica a la detección temprana de los eventos sutiles que anteceden al acto delictivo.

En paralelo a lo anterior, esta seguridad es reactiva porque trabaja reaccionando una vez que el delito se concretó y no realiza un trabajo continuo de disuasión y prevención.

 

La reacción también implica saber cómo reaccionar. La reacción del personal de seguridad sin la formación necesaria puede causar más daño que beneficios y generar un riesgo mayor que el que se busca neutralizar. Lo anterior sucede en las mejores fuerzas de seguridad y policiales del mundo, claramente los servicios de vigilancia no están exentos.

Si analizamos brevemente los robos de los que han sido víctimas estos barrios en los últimos años podemos encontrar un factor común, en mayor o menor medida todos los ejecutores conocían bien el terreno donde perpetraron los robos y, en muchos casos, tenían definidas previamente las viviendas y personas que serían atacadas.

Este factor común nos indica que los grupos que eligen como objetivo barrios privados o countries realizan un trabajo más o menos complejo de recolección de información (inteligencia predelictiva).

Siendo la anterior la situación predominante, la potencial víctima y la seguridad tienen contacto con los agresores en por lo menos dos momentos, en el momento de la recolección de información y al momento de la ejecución de la agresión (robo, secuestro, ataque, etc).

Dada las características enunciadas anteriormente, lo importante es que el sistema de seguridad actúe en la etapa de recolección de información trabajando en la detección temprana de eventos para evitar llegar a la etapa de reacción frente a la agresión, circunstancia en la cual las posibilidades de éxito son menores y el riesgo para las víctimas mayor.

Lograr que los sistemas de seguridad puedan aprovechar los recursos EXISTENTES para detectar A TIEMPO a los potenciales agresores NO implica un aumento del número de vigiladores o la inversión en paredes y rejas más altas. El logro de un sistema de seguridad que trabaje correctamente en la etapa de prevención está relacionado con la diagramación correcta y profesional del servicio que con la cantidad de recursos con los que cuenta.

Por este motivo, además de poseer lo recursos, es necesario un trabajo profesional que convierta los recursos ya destinados a seguridad en una herramienta eficaz de detección temprana de potenciales agresiones y le permita no solo una sensación de seguridad sino una SITUACIÓN REAL DE SEGURIDAD.